Las preguntas deben ser claras, específicas y fáciles de entender, utilizando la forma en que normalmente un cliente realizaría la consulta.
Las respuestas deben ser directas, completas y útiles, proporcionando la información necesaria para resolver la duda sin agregar contenido innecesario.
Por ejemplo:
Pregunta: ¿Cuáles son los métodos de pago disponibles?
Respuesta: Puedes realizar tus pagos mediante tarjeta de crédito, tarjeta de débito o transferencia bancaria.